«El ave canta aunque la rama cruja, como que sabe lo que son sus alas»
(Salvador Díaz Mirón, Poema A GLORIA).
“¿Quién los autorizó a ustedes para entrar a mi despacho?, preguntó frenético, Amable Aristy Castro, presidente del Senado; “hemos llegado a exigir el 5% del presupuesto que por Ley pertenece a la UASD?, respondió el presidente de la Asociación de Empleados Universitarios (ASODEMU), Fausto Herrera Catalino.
Este episodio ocurrió una mañana de agosto de 1997, cuando delegados y suplentes del Pleno de Dirigentes de ASODEMU, en promedio un ciento de empleados universitarios, decidieron ir en marcha hasta el Congreso Nacional.
Las puertas bloqueadas por una custodia militar reforzada, pero, el senador de la provincia María Trinidad Sánchez, Jesús Vázquez Martínez, gestionó la entrada a los universitarios y todos subimos a la segunda planta al despacho, primero, que el presidente del Senado.
En presencia de los medios de comunicación que cubren esa fuente, luego de varios minutos de recíprocos alegatos, el presidente del Senado anunció que incrementará en 200 millones la asignación a la UASD para el año 1998. Esa promesa a los trabajadores universitarios se cumplió a media, solo 100 millones fueron consignados. Un éxito al 50 por ciento.
– Fausto Herrera Catalino
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