El fenómeno consumista imperante en nuestra sociedad condiciona nuestra actitud y comportamiento con respecto la realidad
La libertad es uno de los propósitos más compartidos por el ser humano desde tiempos inmemoriales. Elegir entre lagran multitud de alternativas que se nos presentan en lasdiferentes situaciones que nos depara en nuestra trayectoria vital con totalvoluntad es uno de los mayores éxitos que se celebran enlas sociedades modernas.
Sin embargo, esta cualidad no es ilimitada, presentando unas barreras en diversos ámbitos que condicionan nuestras decisiones y actuaciones en todo momento. Si bien las más evidentes son los impedimentos físicos propios de nuestra naturaleza humana, nuestra mente también cuenta con algunos rasgos que se traducen en ciertas tendencias en nuestro comportamiento.
Dicha cuestión ha sido profundamente comentada por algunas de las figuras más significativas del panorama cultural de la historia. En el tiempo presente, predomina el filósofo Byung-Chul Han, el cual dejó una de las frases más contundentes con respecto a este asunto como legado para nuestra especie. “Pensamos que somos libres, pero pasamos de una adicción a otra”, pronunció. https://datos.elconfidencial.com/pildoras-subsecciones/?section=cta-seo
Sociedad consumista
El pensador surcoreano y ganador del Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2025 hizo hincapié recientemente en la influencia que ejerce la cultura del consumismo en nuestros cerebros. Esto se traduce en una obnubilación por los bienes y servicios de manera inmediata y constante, sin dejar tiempo para el reposo.
En este sentido, la búsqueda de la plenitud deja de ser un propósito para empezar a ser una necesidad. De esta manera, las grandes empresas aprovechan esas ansias por gozar de nuevos productos o ser partícipes de renovadas experiencias para apoyar un mercado que parece castigar al que decide quedarse fuera.
Esta realidad ejerce una fuerte presión sobre la ciudadanía para actuar de manera colectiva, dejando la libertad individual en un segundo plano. Son muchos los que son capaces de renunciar a sus prioridades por no quedarse atrás. Mientras tanto, unos pocos siguen luchando mentalmente para seguir disfrutando de su libre albedrío.

