Dame un refresco y una masita 

 13 jun. 2020  3 minutos de lectura.

Por Luis Alejandro Herrera 

Pasadas las 2 de la tarde estoy buscando a mi madre en su trabajo que estaba cubriendo la sesión extraordinaria del senado para la aprobación de la continuidad del estado de emergencia. Me encuentro en el semáforo de la Av. Roberto Pastoriza con Av. Lincoln, en la esquina se encuentra el famoso parque La lira, conocido por los autos rápidos, la bolera y su respectivo Drink (liquor store) en el que ponen música alta y fumar hookah.

Me llaman la atención dos niños de bajos recursos en estado paupérrimo, siempre he tenido un lado sensible por los niños, seres inocentes, pienso que ellos no tienen la culpa de las desgracias que están pasando y las desigualdades sociales y otros temas que prefiero no tocar humanamente.

Los infantes están pidiendo una limosna a los automóviles que ven pasar, en un momento un joven en su coche se “apiada” de estos y les pasa primeramente una papeleta de 50 pesos, luego ve al otro niño y le da una de 100 y más adelante le pasa al mismo niño 100 pesos más.

Los veo sonreír y realmente si se le puede llamar felicidad creo que es un sentimiento muy acertado, ambos muestran sus tesoros, niño A muestra 150 pesos y niño B 100 pesos.

En mis pensamientos digo les ha ido bien hasta ahora, pero me surge una pequeña rabia también y esta pequeña opinión es el resultado de que escriba esto, estos niños obtuvieron ese dinero y suplirá necesidades básicas como un refresco con masita y su transporte para llegar a su casa si es que tienen.

Siento rabia porque esos niños se les está creando una dependencia socioeconómica terrible, quizás no aprendan más nada que solo pedir, creo que regalarle un libro, lápices de colores y algún aprendizaje es inmensamente mejor que darles limosna, si ellos aprenden a leer y escribir tendrán posibilidades de comprar no una masita y un refresco sino miles de estas (las cuales no serán necesarias a menos de ser un antojo) y para su transporte su propio coche en el futuro.

Ahora hagamos una analogía pequeña, todos los malditos gobiernos que he visto pasar del partido que fuese les dan a los niños (población) para comprar un refresco y una masita (la caridad que ellos dan hipócritamente para que usted y yo votemos por ellos) pero no nos dan el libro (enseñanzas a largo plazo que dinamizan la economía y crea varias fuentes de empleo para vivir decentemente).

Aquí les dejo mi correo por si me quiere contactar o demás, soy abierto a toda idea y por favor critíquenme algún error o un parecer que tenga, me encanta el debate.


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